Ningún camino lleva hacia adelante. La distopía se apodera del espacio-tiempo, mientras cae una espesa neblina que incluso te hace olvidar lo que de verdad quieres. Por suerte, el televisor te saca sonrisas; por suerte, tienes computador e Internet. Pero la suerte se acaba con la llegada de la noche y la ausencia de la luz cegadora. Te das cuenta de que no solo tu cama está vacía, y vuelves a escuchar la voz a la que tanto temes. Entonces, tomas una pastilla para poder dormir, teniendo la tranquila seguridad de que mañana todo seguirá siendo igual que hoymartes, 23 de junio de 2015
poco humanos
Ningún camino lleva hacia adelante. La distopía se apodera del espacio-tiempo, mientras cae una espesa neblina que incluso te hace olvidar lo que de verdad quieres. Por suerte, el televisor te saca sonrisas; por suerte, tienes computador e Internet. Pero la suerte se acaba con la llegada de la noche y la ausencia de la luz cegadora. Te das cuenta de que no solo tu cama está vacía, y vuelves a escuchar la voz a la que tanto temes. Entonces, tomas una pastilla para poder dormir, teniendo la tranquila seguridad de que mañana todo seguirá siendo igual que hoy
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