sábado, 25 de julio de 2015

Cientos de caminos, todos iguales. ¿Por qué la gente puede escoger con tanta facilidad?  Caminatas rápidas, seguras. Nunca he visto una sola cara dubitativa.
Sigo estacionada a mitad  de camino, tratando de retrasar mi avance. Veo las puertas de diferentes caminos y pienso, pienso. Nadie más aquí piensa. Ellos son felices, yo pienso. Ellos avanzan, yo me estaciono.
Decido caminar un poco. Acercarme a esas puertas con futuros escalofriantes, quizás más de cerca logre diferenciar.  Quizás simplemente deba dejarme llevar, como escuché de un Aries alguna vez.
Pero sigo con miedo y avanzo lento. Veo mis manos, y ya no son las mismas. Comprendo, a su vez, que no es solo el miedo el que me retrasa. Los años han pasado y jamás me moví.

Y qué caso tiene hacerlo ahora. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario